Alguien cuya identidad de género no es fija: cambia con el tiempo, a veces de un día para otro, dentro del espectro no binario.
Ser genderfluid significa que tu género tiene un dial, no un interruptor. A algunas personas se les mueve despacio, a lo largo de meses o años; a otras les cambia de una semana a otra, o según la sala en la que entren. Un día cualquiera puedes sentirte hombre, mujer, las dos cosas a la vez o ninguna — y ninguna de esas lecturas es más "de verdad" que las demás. El movimiento no es un fallo. Es la identidad.
Los malentendidos de siempre: que la gente genderfluid está confundida, no se decide o está en una fase que ya se le pasará. Fluido no es voluble — puedes tener clarísimo que tu género cambia. Tampoco es lo mismo que la expresión de género: cambiar de ropa o de maquillaje es estilo, mientras que ser genderfluid va de quién eres por debajo, y por eso los pronombres también pueden moverse (hay quien mantiene uno, quien los rota, y quien directamente te lo dice). Nada de esto necesita tu permiso ni que lo entiendas para ser válido.
Y aquí lo que le fastidia a quien cree que esto es un invento de 2015: el concepto es antiquísimo — hay culturas por todo el mundo que llevan milenios nombrando géneros que se mueven. Lo nuevo es la palabra inglesa, y hasta esa es más vieja que el hashtag. En la pista la etiqueta es de lo más sencilla: lee a la gente por quien es esta noche, no por quien era la última vez, y ante la duda, pregunta. No cuesta nada y es todo el juego.