La otra pareja de tu pareja: alguien con quien te conectas a través de ella, pero con quien no sales.
Las cuentas son simples. Si sales con alguien que además sale con otra persona, esa otra persona es tu metamour. No sois amantes; os une alguien que tenéis en común. Los críos que crecen en familias reconstituidas ya conocen esta figura sin tener una palabra para ella — el poliamor solo le puso nombre.
El malentendido habitual es tomar al metamour por un rival, una amenaza o alguien a quien hay que "gestionar". A veces el rollo es justo así de tenso. Pero la palabra existe precisamente porque esa relación no es nada. Cuánto tratáis de verdad tú y tu metamour es un espectro en sí mismo: en un extremo, la "kitchen table" polyamory, donde los metamours se juntan como familia extensa; en el otro, la polyamory "parallel", donde sabes que la otra persona existe y por lo demás no os cruzáis nunca. Ninguna de las dos es más evolucionada — son preferencias, no boletines de notas.
Lo que hace útil a la palabra es que es neutral. No dice amigo, no dice enemigo, no coloca a nadie como primario o secundario. Solo marca la posición en el mapa y deja que las personas decidan qué hacer con ella. Esa contención es justo la gracia.