Tener, o estar abierto a, más de una relación amorosa a la vez, con conocimiento y consentimiento de todos.
El poliamor no es infidelidad con mejor marketing, ni es lo mismo que una relación abierta. La palabra que lo sostiene todo es consentimiento: todo el mundo lo sabe, todo el mundo dijo que sí, a nadie lo están gestionando a escondidas. Una relación abierta suele apuntar al sexo fuera de una pareja principal; el poliamor apunta a la posibilidad de amor y compromiso plenos con más de una persona. Parientes, pero no sinónimos.
El malentendido más común es que es un eufemismo para un tío con harén, o una barra libre permanente. En la práctica es justo lo contrario de cómodo: el poliamor funciona a base de una cantidad nada glamurosa de hablar, calendarios y gestión emocional. La comunidad hasta acuñó "compersion" —la alegría por la alegría de tu pareja con otra persona— precisamente porque el sentimiento necesitaba un nombre y el idioma de los celos no daba para tanto.
Cómo se vive de verdad varía mucho: una jerarquía con una pareja "principal" y las demás por debajo, o montajes deliberadamente no jerárquicos donde ninguna relación manda sobre otra; grupos cerrados de "polyfidelity"; o el poliamor en solitario (solo polyamory), donde cada uno sigue siendo su propia ancla. La palabra es un paraguas, no un reglamento —y por eso mismo quienes están dentro discuten sobre qué cuenta y qué no.