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Sadismo y masoquismo (S&M)

El S&M es placer erótico en dar (sadismo) o recibir (masoquismo) sensación intensa —dolor incluido— dentro de un marco consentido.

El sadismo y el masoquismo son los dos extremos de la misma corriente: a una persona le pone dar sensación, a la otra recibirla. Muchas veces esa sensación es dolor —un azote, un mordisco, una vara— pero el objetivo no es hacer daño, sino la descarga que recorre el cuerpo cuando la intensidad está calibrada justo donde las dos partes la quieren. Dentro del BDSM, el S&M es la parte de juego de sensación, distinta del bondage, de los roles y de los juegos de poder mental con los que suele venir de la mano.

Las dos palabras nacieron como diagnósticos, no como diversión. Un psiquiatra del siglo XIX las metió en un catálogo de "perversiones", y durante un siglo querer que te azotaran podía valerte la etiqueta de enfermo. Sobre el papel eso ha cambiado: la psiquiatría de hoy separa tener el interés de tener un trastorno, y lo que marca la diferencia es si le hace daño a alguien que no dio su sí. La línea entre el S&M y el abuso no es el dolor. Es el consentimiento.

Por eso en el kink son, calladamente, unos obsesos del papeleo del deseo. Antes de que pase nada hay negociación —qué entra, qué no, un safeword que lo para todo en mitad de la escena—. Dos lemas cargan con el peso: "safe, sane and consensual" (seguro, sensato y consentido) y su primo más honesto, "risk-aware consensual kink", que admite que nada intenso es del todo seguro y te pide que conozcas el riesgo igualmente. Bien hecha, una escena de S&M es de las cosas más negociadas que dos adultos pueden hacerse. El moratón es la parte fácil.

Origen

  • Etimología: "Sadismo" viene del Marqués de Sade (1740–1814), el libertino francés cuyas novelas catalogaban la crueldad por placer; la palabra francesa sadisme ya estaba en los diccionarios en los años 1830. "Masoquismo" viene del novelista austríaco Leopold von Sacher-Masoch (1836–1895), autor de La Venus de las pieles.
  • Acuñado por: Richard von Krafft-Ebing, psiquiatra austrohúngaro, en Psychopathia Sexualis (1886): acuñó "masoquismo" y lo emparejó con el término ya existente "sadismo".
  • Contexto: Krafft-Ebing bautizó la condición con el nombre de Sacher-Masoch porque sus libros volvían una y otra vez al tema. El novelista, vivo aún, no se lo tomó como un halago y protestó por la asociación. Ambos términos nacieron como patologías; el sentido consentido y comunitario llegó mucho después.
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